Thursday, September 23, 2010
Sunday, September 12, 2010
Hay un país en el mundo, Pedro Mir
Campesino sin tierra Bani, Republica Dominicana
Hay un país en el mundo colocado
en el mismo trayecto del sol.
Oriundo de la noche.
Colocado en un inverosímil archipiélago
de azúcar y de alcohol.
Sencillamente liviano,
como un ala de murciélago
apoyado en la brisa.
Sencillamente claro,
como el rastro del beso en las solteronas antiguas o el día en los tejados.
Sencillamente frutal. Fluvial. Y material.
Y sin embargo
sencillamente tórrido y pateado
como una adolescente en las caderas.
Sencillamente triste y oprimido.
Sencillamente agreste y despoblado.
En verdad.
Con tres millones suma de la vida
y entre tanto cuatro cordilleras cardinales
y una inmensa bahía y otra inmensa bahía,
tres penínsulas con islas adyacentes
y un asombro de ríos verticales
y tierra bajo los árboles y tierra
bajo los ríos y en la falda del monte
y al pie de la colina y detrás del horizonte
y tierra desde el canto de los gallos
y tierra bajo el galope de los caballos
y tierra sobre el día, bajo el mapa, alrededor
y debajo de todas las huellas
y en medio del amor.
Entonces es lo que he declarado.
Hay un país en el mundo
sencillamente agreste y despoblado.
Con tres millones suma de la vida
y entre tanto cuatro cordilleras cardinales
y una inmensa bahía y otra inmensa bahía,
tres penínsulas con islas adyacentes
y un asombro de ríos verticales
y tierra bajo los árboles y tierra
bajo los ríos y en la falda del monte
y al pie de la colina y detrás del horizonte
y tierra desde el canto de los gallos
y tierra bajo el galope de los caballos
y tierra sobre el día, bajo el mapa, alrededor
y debajo de todas las huellas
y en medio del amor.
Entonces es lo que he declarado.
Hay un país en el mundo
sencillamente agreste y despoblado.
Algún amor creerá
que en este fluvial país en que la tierra brota,
y se derrama y cruje como una vena rota,
donde el día tiene su triunfo verdadero,
irán los campesinos con asombro y apero
a cultivar cantando su franja propietaria.
que en este fluvial país en que la tierra brota,
y se derrama y cruje como una vena rota,
donde el día tiene su triunfo verdadero,
irán los campesinos con asombro y apero
a cultivar cantando su franja propietaria.
~
Este amor
quebrará su inocencia solitaria.
Pero no.Y creerá que en medio
de esta tierra recrecida,
donde quiera, donde ruedan montañas por los valles como frescas monedas azules,
donde duerme un bosque en cada
flor y en cada flor la vida,
irán los campesinos por la loma dormida
a gozar forcejeando con su propia cosecha.
Este amor doblará su luminosa flecha.
Pero no.
Y creerá de donde el viento asalta
el íntimo terrón y lo convierte en
tropas de cumbres y praderas,
donde cada colina parece un corazón,
en cada campesino irán las primaveras cantando entre los surcos su propiedad.
quebrará su inocencia solitaria.
Pero no.Y creerá que en medio
de esta tierra recrecida,
donde quiera, donde ruedan montañas por los valles como frescas monedas azules,
donde duerme un bosque en cada
flor y en cada flor la vida,
irán los campesinos por la loma dormida
a gozar forcejeando con su propia cosecha.
Este amor doblará su luminosa flecha.
Pero no.
Y creerá de donde el viento asalta
el íntimo terrón y lo convierte en
tropas de cumbres y praderas,
donde cada colina parece un corazón,
en cada campesino irán las primaveras cantando entre los surcos su propiedad.
Este amor alcanzará su floreciente edad.
Pero no.
Pero no.
Hay un país en el mundo
donde un campesino breve,
seco y agrio muere y muerde
descalzo su polvo derruido,
y la tierra no alcanza para su bronca muerte.
¡Oidlo bien! No alcanza para quedar dormido.
Es un país pequeño y agredido.
Sencillamente triste,
triste y torvo, triste y acre. Ya lo dije:
sencillamente triste y oprimido.
donde un campesino breve,
seco y agrio muere y muerde
descalzo su polvo derruido,
y la tierra no alcanza para su bronca muerte.
¡Oidlo bien! No alcanza para quedar dormido.
Es un país pequeño y agredido.
Sencillamente triste,
triste y torvo, triste y acre. Ya lo dije:
sencillamente triste y oprimido.
~
Procedente del fondo de la noche
vengo a hablar de un país.
Precisamente pobre de población.
Pero no es eso solamente.
Natural de la noche soy producto de un viaje.
Dadme tiempo
coraje para hacer la canción.
vengo a hablar de un país.
Precisamente pobre de población.
Pero no es eso solamente.
Natural de la noche soy producto de un viaje.
Dadme tiempo
coraje para hacer la canción.
Plumón de nido nivel de luna
salud del oro guitarra abierta
final de viaje donde una isla
los campesinos no tienen tierra.
salud del oro guitarra abierta
final de viaje donde una isla
los campesinos no tienen tierra.
Decid al viento los apellidos
de los ladrones y las cavernas
y abrid los ojos donde un desastre
los campesinos no tienen tierra.
de los ladrones y las cavernas
y abrid los ojos donde un desastre
los campesinos no tienen tierra.
El aire brusco de un breve puño
que se detiene junto a una piedra
abre una herida donde unos ojos
los campesinos no tienen tierra.
que se detiene junto a una piedra
abre una herida donde unos ojos
los campesinos no tienen tierra.
Los que la roban no tienen ángeles
no tienen órbita entre las piernas
no tienen sexo donde una patria
los campesinos no tienen tierra.
no tienen órbita entre las piernas
no tienen sexo donde una patria
los campesinos no tienen tierra.
No tienen paz entre las pestañas
no tienen tierra no tienen tierra.
no tienen tierra no tienen tierra.
~
Miro un brusco tropel de raíles
son del ingenio
sus soportes de verde aborigen
son del ingenio
y las mansas montañas de origen
son del ingenio
y la caña y la yerba y el mimbre
son del ingenio
y los muelles y el agua y el liquen
son del ingenio
y el camino y sus dos cicatrices
son del ingenio
y los pueblos pequeños y vírgenes
son del ingenio
son del ingenio
sus soportes de verde aborigen
son del ingenio
y las mansas montañas de origen
son del ingenio
y la caña y la yerba y el mimbre
son del ingenio
y los muelles y el agua y el liquen
son del ingenio
y el camino y sus dos cicatrices
son del ingenio
y los pueblos pequeños y vírgenes
son del ingenio
~
Es verdad que en el tránsito del río,
cordilleras de miel, desfiladeros
de azúcar y cristales marineros
disfrutan de un metálico albedrío,
cordilleras de miel, desfiladeros
de azúcar y cristales marineros
disfrutan de un metálico albedrío,
y que al pie del esfuerzo solidario
aparece el instinto proletario.
Pero ebrio de orégano y de anís
aparece el instinto proletario.
Pero ebrio de orégano y de anís
y mártir de los tórridos paisajes
hay un hombre de pie en los engranajes.
Desterrado en su tierra. y un país
hay un hombre de pie en los engranajes.
Desterrado en su tierra. y un país
en el mundo, fragrante, colocado
en el mismo trayecto de la guerra.
Traficante de tierras y sin tierra.
Material. Matinal. Y desterrado.
en el mismo trayecto de la guerra.
Traficante de tierras y sin tierra.
Material. Matinal. Y desterrado.
~
Quiero ver su amargura necesaria
donde el hombre y la res y el surco duermen
y adelgazan los sueños en el germen
de quietud que eterniza la plegaria.
donde el hombre y la res y el surco duermen
y adelgazan los sueños en el germen
de quietud que eterniza la plegaria.
Donde un ángel respira.
donde arde una súplica pálida y secreta
y siguiendo el carril de la carrera
un boyero se extingue con la tarde.
donde arde una súplica pálida y secreta
y siguiendo el carril de la carrera
un boyero se extingue con la tarde.
Después no quiero más que paz.
Un nido de constructiva paz en cada palma.
Y quizás a propósito del alma
el enjambre de besos
y el olvido.
Un nido de constructiva paz en cada palma.
Y quizás a propósito del alma
el enjambre de besos
y el olvido.
1949
I
Si alguien quiere saber cuál es mi patria
no la busque,
no pregunte por ella.
Siga el rastro goteante por el mapa
y su efigie de patas imperfectas.
No pregunte si viene del rocío
o si tiene espirales en las piedras
o si tiene sabor ultramarino
o si el clima le huele en primavera.
No la busque ni alargue las pupilas.
No pregunte por ella.
(¡Tanto arrojo en la lucha irremediable
y aún no hay quien lo sepa!
¡Tanto acero y fulgor de resistir
y aún no hay quien lo vea!)
No, no la busque.
Si alguien quiere saber cuál es mi patria,
no pregunte por ella.
No quiera saber si hay bosques, trinos,
penínsulas muchísimas y ajenas,
o si hay cuatro cadenas de montañas,
todas derechas,
o si hay varios destinos de bahías
y todas extranjeras.
Siga el rastro goteando por la brisa
y allí donde la sombra se presenta,
donde el tiempo castiga y desmorona,
ya no la busque,
no pregunte por ella.
Su propia sangre, su órbita querida,
su instantáneo chispazo de presencia,
su funeral de risa y de sonrisa,
su potrero de espaldas indirectas,
su puño de silencio en cada boca,
su borbotón de ira en cada mueca,
sus manos enguantadas en la fábrica y
sus pies descalzos en la carretera,
las largas cicatrices que le bajan
como antiguos riachuelos, su siniestra
figura de mujer
obligada a parir
con cada coz que busca su cadera
para echar una fila de habitantes
listos para la rueda,
todo dirá de pronto dónde existe
una patria moderna.
Dónde habrá que buscar y qué pregunta
se solicita. Porque apenas
surge la realidad y se apresura
una pregunta, ya está la respuesta.
No, no la busque.
Tendría que pelear por ella...
no la busque,
no pregunte por ella.
Siga el rastro goteante por el mapa
y su efigie de patas imperfectas.
No pregunte si viene del rocío
o si tiene espirales en las piedras
o si tiene sabor ultramarino
o si el clima le huele en primavera.
No la busque ni alargue las pupilas.
No pregunte por ella.
(¡Tanto arrojo en la lucha irremediable
y aún no hay quien lo sepa!
¡Tanto acero y fulgor de resistir
y aún no hay quien lo vea!)
No, no la busque.
Si alguien quiere saber cuál es mi patria,
no pregunte por ella.
No quiera saber si hay bosques, trinos,
penínsulas muchísimas y ajenas,
o si hay cuatro cadenas de montañas,
todas derechas,
o si hay varios destinos de bahías
y todas extranjeras.
Siga el rastro goteando por la brisa
y allí donde la sombra se presenta,
donde el tiempo castiga y desmorona,
ya no la busque,
no pregunte por ella.
Su propia sangre, su órbita querida,
su instantáneo chispazo de presencia,
su funeral de risa y de sonrisa,
su potrero de espaldas indirectas,
su puño de silencio en cada boca,
su borbotón de ira en cada mueca,
sus manos enguantadas en la fábrica y
sus pies descalzos en la carretera,
las largas cicatrices que le bajan
como antiguos riachuelos, su siniestra
figura de mujer
obligada a parir
con cada coz que busca su cadera
para echar una fila de habitantes
listos para la rueda,
todo dirá de pronto dónde existe
una patria moderna.
Dónde habrá que buscar y qué pregunta
se solicita. Porque apenas
surge la realidad y se apresura
una pregunta, ya está la respuesta.
No, no la busque.
Tendría que pelear por ella...
II
Así vamos los pueblos de la América
en mangas de camisa. No pregunte
nadie por la patria de nadie.
No pregunte
si el plomo está prohibido, si la sangre
está prohibida, si en las leyes
está prohibida el hambre.
Si resulta la noche
y firmemente los labriegos saben
el rumbo de la aurora,
el curso de la siembra. Si los sables
duermen por largo tiempo,
si están prohibidas las cárceles...
Porque apenas en crudo mozalbete desgranado
enarbola la paz como un fragante
pabellón infinito, en nombre del amor
o de la juventud en medio de las calles,
el látigo produce su rúbrica instantánea,
su bronco privilegio. Porque apenas
un escritor coloca sus telares
en la página blanca y teje un grito
y pide paz y pide voz o pide pan y luz
para las sombras populares,
para los barrios, para las niñas,
para las fábricas, para los matorrales,
cuando no es el ostracismo es el silencio,
cuando no es el olvido es el gendarme...
Y así vamos los pueblos de la América
tan numerosos y unos. No pregunte
nadie
por la patria de nadie.
Ni en los países del mar o los océanos
todos con sus hermosas capitales,
ni en las islas o los cayos
matinales.
No pregunte si hay minas infinitas,
todas inagotables,
y luchas por salvarlas del saqueo,
todas con cadáveres...
Un aroma común, un aire justo
de familia recorre nuestros ángeles,
nuestros fusiles, nuestras metonimias...
Un rostro amargo y una misma mano y unas ardes
melancólica de nuestras tierras creían
los mismos sudores, los mismos ademanes
y la misma garra sangrienta y conocida.
Nadie pregunte por la patria de nadie.
Por encima de nuestras cordilleras y las líneas
fronterizas, más rejas y alambradas que carácter,
o diferencia o rumbo del perfil,
el mismo drama grande,
el mismo cerco impuro el ojo vigilante.
Veinte patrias para un solo tormento.
Un solo corazón para veinte fatigas nacionales.
Un mismo amor, un mismo luego para nuestras tierras
y un mismo desgarramiento en nuestra carne.
No, no pregunte
nadie por la patria de nadie.
Tendría que mudar de pensamiento
y llorar solamente por la sangre...
en mangas de camisa. No pregunte
nadie por la patria de nadie.
No pregunte
si el plomo está prohibido, si la sangre
está prohibida, si en las leyes
está prohibida el hambre.
Si resulta la noche
y firmemente los labriegos saben
el rumbo de la aurora,
el curso de la siembra. Si los sables
duermen por largo tiempo,
si están prohibidas las cárceles...
Porque apenas en crudo mozalbete desgranado
enarbola la paz como un fragante
pabellón infinito, en nombre del amor
o de la juventud en medio de las calles,
el látigo produce su rúbrica instantánea,
su bronco privilegio. Porque apenas
un escritor coloca sus telares
en la página blanca y teje un grito
y pide paz y pide voz o pide pan y luz
para las sombras populares,
para los barrios, para las niñas,
para las fábricas, para los matorrales,
cuando no es el ostracismo es el silencio,
cuando no es el olvido es el gendarme...
Y así vamos los pueblos de la América
tan numerosos y unos. No pregunte
nadie
por la patria de nadie.
Ni en los países del mar o los océanos
todos con sus hermosas capitales,
ni en las islas o los cayos
matinales.
No pregunte si hay minas infinitas,
todas inagotables,
y luchas por salvarlas del saqueo,
todas con cadáveres...
Un aroma común, un aire justo
de familia recorre nuestros ángeles,
nuestros fusiles, nuestras metonimias...
Un rostro amargo y una misma mano y unas ardes
melancólica de nuestras tierras creían
los mismos sudores, los mismos ademanes
y la misma garra sangrienta y conocida.
Nadie pregunte por la patria de nadie.
Por encima de nuestras cordilleras y las líneas
fronterizas, más rejas y alambradas que carácter,
o diferencia o rumbo del perfil,
el mismo drama grande,
el mismo cerco impuro el ojo vigilante.
Veinte patrias para un solo tormento.
Un solo corazón para veinte fatigas nacionales.
Un mismo amor, un mismo luego para nuestras tierras
y un mismo desgarramiento en nuestra carne.
No, no pregunte
nadie por la patria de nadie.
Tendría que mudar de pensamiento
y llorar solamente por la sangre...
III
Si alguien quiere saber cuál es mi patria
se lo diré algún día.
Cuando hayan florecido los camellos
en medio del desierto. Cuando digan
que las mujeres bajan sus dos manos
de la cabeza y la alzan en la brisa,
cuando los trenes salgan a la calle
el día de la fiesta con sus vías
bajo el brazo y descanse el fogonero.
Cuando la caña se desnude y rían
los machetes en fuga hacia el batey
dejando en paz las manos sorprendidas.
Cuando todo milagro sea posible
y ya no sea milagro el de la vida:
Cuando empiece a bajar esta manera
de ignominia
y deje al descubierto hacia la aurora
el fondo firme de los pueblos. Día
justo de enumerar las cordilleras
de la nueva semana y cuáles son
los meses que contienen alegría.
Entonces se sabrá cuál es mi patria
y mucha gente irá con sus camisas
de todos los colores y ciudades.
Llenarán sus costuras con la firma
nuestra, de nuestra libertad y entonces
irán a repartirlas.
La llevarán al viento por los valles
en todas las Antillas.
Dirán que somos libres y golosos,
que gozamos del pan y de la espiga.
Que cada hombre tiene dignidad
cada mujer sonrisa.
Que tenemos la patria verdadera
y ésta también será la patria mía.
Si alguien quiere saber cuál es mi patria
se lo diré ese día.
Yo lo diré tocando la guitarra
con mi novia bordada en la camisa,
con botones de oro, blancos puños
y una gran ampolla sonreída...
Si alguien quiere saber dónde está ella
yo lo diré ese día.
Ahora no lo busque.
No pregunte por ella todavía.
Pero el día fragante que lo sepa
procure estar bien cerca y bullicioso,
porque habrá patria grande para entonces
y no habrá ni un silencio de rodillas...
se lo diré algún día.
Cuando hayan florecido los camellos
en medio del desierto. Cuando digan
que las mujeres bajan sus dos manos
de la cabeza y la alzan en la brisa,
cuando los trenes salgan a la calle
el día de la fiesta con sus vías
bajo el brazo y descanse el fogonero.
Cuando la caña se desnude y rían
los machetes en fuga hacia el batey
dejando en paz las manos sorprendidas.
Cuando todo milagro sea posible
y ya no sea milagro el de la vida:
Cuando empiece a bajar esta manera
de ignominia
y deje al descubierto hacia la aurora
el fondo firme de los pueblos. Día
justo de enumerar las cordilleras
de la nueva semana y cuáles son
los meses que contienen alegría.
Entonces se sabrá cuál es mi patria
y mucha gente irá con sus camisas
de todos los colores y ciudades.
Llenarán sus costuras con la firma
nuestra, de nuestra libertad y entonces
irán a repartirlas.
La llevarán al viento por los valles
en todas las Antillas.
Dirán que somos libres y golosos,
que gozamos del pan y de la espiga.
Que cada hombre tiene dignidad
cada mujer sonrisa.
Que tenemos la patria verdadera
y ésta también será la patria mía.
Si alguien quiere saber cuál es mi patria
se lo diré ese día.
Yo lo diré tocando la guitarra
con mi novia bordada en la camisa,
con botones de oro, blancos puños
y una gran ampolla sonreída...
Si alguien quiere saber dónde está ella
yo lo diré ese día.
Ahora no lo busque.
No pregunte por ella todavía.
Pero el día fragante que lo sepa
procure estar bien cerca y bullicioso,
porque habrá patria grande para entonces
y no habrá ni un silencio de rodillas...
IV
Si alguien quiere saber cuál es mi patria,
lo diré en una tarde americana.
Cuando el mundo se quite la cabeza
y le arranque la espina innominada.
Cuando el hilo de todas las fronteras
teja como una alfombra todas las patrias.
Y una risa inmensa
recorra las montañas
y haga huir como murciélagos despavoridos
a los acorazados con sus arrogancias,
con su larga cadena de oprobio
que une nuestras gargantas
y nos saca en sangre pulpa
las tierras perfumadas...
Y empiece entonces a inundar las calles
tanta gente escondida dentro de su casaca,
y las imprentas salgan a ver
con el vientre lleno de libros y de portadas
todos nuestros suburbios desde sus páginas
y las madres alcen sus hijos hacia la luz
de la aurora, sin guerra y sin amenazas...
Día justo y solemne de contestar
de cuánto goce se compone una patria.
Cuáles son los veinte ruidos
de la nueva batalla.
A quién le corresponde el apetito,
a quién el gesto copioso y la guirnalda,
qué colorido el del más ancho traje,
qué ritmo el de la más noble carcajada.
Cuáles bueyes y cuáles sementales
en la exposición donde las frutas y las canastas...
Pero ahora
nadie pregunte por la patria
de nadie.
Y el día en que estalle
la libertad suprema y soberana,
procure estar bien cerca y bullicioso
porque habrá una gran patria,
una grande, inmensa, inmóvil patria para todos
y no habrá ni un país para estas lágrimas...
lo diré en una tarde americana.
Cuando el mundo se quite la cabeza
y le arranque la espina innominada.
Cuando el hilo de todas las fronteras
teja como una alfombra todas las patrias.
Y una risa inmensa
recorra las montañas
y haga huir como murciélagos despavoridos
a los acorazados con sus arrogancias,
con su larga cadena de oprobio
que une nuestras gargantas
y nos saca en sangre pulpa
las tierras perfumadas...
Y empiece entonces a inundar las calles
tanta gente escondida dentro de su casaca,
y las imprentas salgan a ver
con el vientre lleno de libros y de portadas
todos nuestros suburbios desde sus páginas
y las madres alcen sus hijos hacia la luz
de la aurora, sin guerra y sin amenazas...
Día justo y solemne de contestar
de cuánto goce se compone una patria.
Cuáles son los veinte ruidos
de la nueva batalla.
A quién le corresponde el apetito,
a quién el gesto copioso y la guirnalda,
qué colorido el del más ancho traje,
qué ritmo el de la más noble carcajada.
Cuáles bueyes y cuáles sementales
en la exposición donde las frutas y las canastas...
Pero ahora
nadie pregunte por la patria
de nadie.
Y el día en que estalle
la libertad suprema y soberana,
procure estar bien cerca y bullicioso
porque habrá una gran patria,
una grande, inmensa, inmóvil patria para todos
y no habrá ni un país para estas lágrimas...
Pedro Mir
Thursday, August 26, 2010
No se coma un cable, relato de Lourdes Batista
Ya sabemos que la economía está mala, que no hay trabajo para todo el que lo necesita; que tampoco hay suficiente alimento para la cantidad de pobladores que tiene el mundo, pero aunque usted esté muriendo de hambre, no se deje llevar por la angustia que ocasiona la misma; pues podría pasarle lo mismo que le ocurrió a esta desafortunada.
***
Mi vecina "La dentista", incómoda buscaba la causa de que no tuviera energía eléctrica en una gran parte de su negocio. Dominicana al fin, inmediamente pensó: «Me están robando la luz». Llamó a su esposo y le contó lo que le estaba sucediendo. El susodicho, quien tiene amplios conocimientos de electricidad, le dice qué hacer: Escucho todo en lo que salgo de mi auto y me preparo para entrar a mi oficina pues lo ha llamado con free hands, dando vueltas por la casa.
—Dale a todos los breakers, uno por uno —ella lo hace meticulosamente, pero nada.
—Eso es que me están robando la luz, por eso no aparece el problema. —razona ella.
—Iré más tarde a hacer unos estudios y entonces podrás llamar al landlord y a la compañía de electricidad. —concluye el hombre.
Mientras, yo entro en mi oficina y compruebo que tampoco tengo luz. Aunque salí hace un tiempo ya largo de Republica Dominicana, me asombro. «Ah, pero aquí también», exclamo.
Le digo a mi media toronja que me acompaña:
—Honey, no tenemos energía. —Entre los dos comprobamos que no había en la cocina, baño y en el cuartito donde están los equipos…
—Ya sabes que yo, si no tengo Internet, si estoy incomunicada con el resto del Universo, vivo una tragedia. —Mi esposo repite el procedimiento de la vecina, sube break, baja break y nada...
Decido ir donde la vecina y me dice que le pasa lo mismo:
—Vecina nos están robando la luz. —me confía.
Salgo a inspeccionar le doy un vistazo a los cables, a los contadores… Veo que solo dos se mueven y entonces mi media toronja me dice:
—Ese que va muy rápido es el tuyo.
—¡Pero si no tengo energía! ¿Cómo se puede mover tan acelerado?
—Te están robando la luz —coincide mi esposo.
Me digo: «No, no no… Tengo que aclarar esta situación». Llamo a la LIPA y me dicen que si no tengo energía mi contador no se puede estar moviendo, que mandarán a alguien lo más pronto posible para solucionarnos ese problema.
Una hora después llega el técnico, no entra a mi oficina ni a la de la vecina. Se va directo a la calle, y nosotras ansiosas esperando Luego regresa sonriendo de oreja a oreja y nos dice:
—Squirrel.
—¿What? —exclamamos la vecina y yo al unísono. El gringo responde:
—The squirrel tried to eat the wire. — y apuntó con su dedo al suelo, donde permanecía inerte la ladrona de la luz... ¡Una infortunada ardilla!
©Lourdes Batista
Tuesday, August 17, 2010
Sunday, August 15, 2010
CULTURA “Diez de Diez”: recital poético esta noche en la Zona Colonial
Diez poetas se dan cita hoy, martes, en el encuentro “Recital Poético Diez de Diez” en un escenario singular, el bar “Laboratorio Evolutivo de Arte Contemporáneo”, ubicado en la calle El Conde 105, frente al parque Colón. La actividad será a las 7:30 de la noche y estará abierta al público sin costo de entrada.
En este recital expondrán su poemas César Augusto Zapata , José Alejandro Peña, Rafael Hilario Medina, Ramón Saba y Luis Carvajal, alternados con Lourdes Batista, Martha Rivera-Garrido, Camelia Michel, Farah Hallal y Leibi Ng.
Convocados por la poesía, los Diez de Diez prometen dar protagonismo al arte sin importar diferencias ni estratos, los libros publicados ni los premios. Hermanados por el talento y la vocación de escribir versos, los Diez acuden al llamado de Lourdes Batista, quien pese a residir en los Estados Unidos, al igual que José Alejandro Peña, ha sido la principal entusiasta de este encuentro por amor a la poesía.
Diez de Diez se dará cita
Intuiciones, fantasías, momentos aurorales, mitos, raptos, ritos, duermevelas, metáforas, ángeles, símiles, dragones, paisajes, prehistoria, historia, personajes, pensamientos, leyes, evoluciones, subconscientes, raciocinio, tortuosidades, dramas, filosofías, dogmas y erotismo, pulsaciones de muerte y de vida se emitirán hoy en demencia controlada.Sus organizadores dicen que todos los amantes de la poesía están invitados a entrar en sintonía con los versos de Diez que aspiran a sacar esta noche la puntuación máxima, diez de diez.
Nota Listín Diario
Saturday, July 17, 2010
GEA
Hoy voy a morir por ti
ya que mi llanto no ha podido crear conciencia
Deseo que mi muerte se esparza por el aire y convierta
tu color gris en un verde perfecto....
Hoy quiero morir por ti
y porque tus llagas se conviertan en trozos de hielo
que puedas encerrar entre mis piernas y derretirlos con mi soledad
donde tu agua sea azul, y donde los peces puedan sonar libremente
sin el temor de que el rey negro los capture en su vientre de muerte....
Con nuestra absurda pasion por lo absurdo
estamos matando nuestro hogar, entonces me pregunto?
"para que sigo viviendo esta vida ausente de ternura"
Hoy daré mi vida por ti
pues al derrotar a los verdes le quitamos la vida a Nahui Ollin....
Y al morir por ti quizas en ese instante de infinita intimidad
la inocente y tierna cordura encuentre su camino.....
©Lourdes Batista
Friday, July 2, 2010
Chocolat, por Lourdes Batista
Rochel media unos 3' pies de estatura, y unas 35 libras, pelo largo y ensortijado, heredó de la madre dos maravillosos hoyuelos que se le hacían en ambas mejillas. Contaba con grandes ojos color miel y unas pestañas largas y exquisitas lo que provocó que al nacer la pediatra la llamara "The long eyelashes girl" pero lo que la caracterizaba a la corta edad de 4 años era su sonrisa pérfida.
Entró sigilosamente a la habitación de su madre, aprovechando que no estaban los gigantes para detenerla. Empezó a hurgar en las gavetas del armario como si se le hubiese extraviado una valiosa joya...
Apresurada, rebuscaba y rebuscaba... ¡hasta que por fin encontró lo que buscaba! Unos caramelos en envolturas de papel azul brillante con un nombre mágico. Abrió uno, vio que tenía divisiones, lo partió en dos; se lo llevó a la boca y entonces, hizo un gran hallazgo.
Fue a la habitación de Maya, su hermana mayor y la invitó a comer los chocolates que la madre guardaba tan celosamente en su armario. Le dio a comer:
—Maya come, come, todos los que quieras, hay muchos, mami no lo sabrá... Maya comió golosamente devoró más de 10 chocolates...
Cuando la madre regresó del trabajo, encontró en el piso las envolturas de los chocolates que come cuando el estreñimiento no la deja ir al baño. Horrorizada llamó a las niñas y le preguntó:
—¡Niñas! ¿quien de ustedes ha comido estos chocolates? ¿Cuántos han comido? ¡No son golosinas! ¡Son medicinas!
Maya le respondió:
—¡Mami, Rochel me dio los chocolates y me dijo que podía comer todos los que quisiera, pues habían muchos!
—¿Y tú cuantos comiste? —a seguidas le preguntó a Rochel, quien con su mirada traviesa y voz de angelito musitó:
—Solo los probé, no saben igual de buenos que los chocolates que papi me trae.
Maya no pudo asistir a la escuela en los días siguientes, pues los chocolates la pusieron de la cama al baño...
©Lourdes Batista
Friday, September 11, 2009
Lourdes Batista
Obras publicadas, Poesía:
En la soledad de mi cama
Antologías poéticas Sólo para locos vol 1 y vol 2
La mujer desnuda
Narrativa:
Pesadilla diurna
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La mujer desnuda: El poema desnudo, por Odalís G. Pérez
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