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Sunday, July 15, 2012

Cosas de Duendes: "Compañera" Ejemplo de una amistad para toda la vida....



Cada vez que Lourdes sacaba un cigarrillo de la cartera, yo tomaba la caja de fósforo que ella había pedido al mozo del bar y le encendía el cigarrillo.Teníamos menos de veinte años y muchas ínfulas de mujeres fatales. Nos habíamos conocido en la universidad y el clip fue automático. De ella me encantó que pese a que en aquella época, ahora es una modelito, tenía algunas libritas de más, irradiaba seguridad y coquetería.
Daba la impresión de que esas libras no le importaban en absoluto. Como venía de la izquierda, su manera de hablar estaba marcada por ese estilo revolucionario que a mí, recién llegada de El Seibo, me había enamorado de la UASD. Así que Lourdes siempre me llamaba compañera, un calificativo que yo también asumí para ella y con el cual nos seguimos tratando 27 años después de que comenzara nuestra amistad en un aula llena de soñadores.Cuando estando en la oficina oigo del otro lado del teléfono que alguien dice “compañera”, sé que se trata de la amiga junto a la cual he pasado más pruebas en mi vida. Una especie de hermana que llegó en envoltura de lujo, con aroma de perfume caro y sonrisa que aflora aún entre las lágrimas.Cuando me anunció que su primer hijo venía al mundo, todavía andábamos con los cuadernos y los libros debajo del brazo, pero lo celebramos venciendo el miedo. Y yo me convertí en la madrina de aquel niño que fue por primera vez al cine, cuando tenía menos de dos meses de nacido, metido en una bolsa canguro que su mamá y yo cargábamos por turnos. Ese bebé fue el bien más preciado que ella se llevó al marchar hacia el exilio económico poco después de que fuera también madrina para mí, cuando, a contrapelo de todas las veces que ambas proclamamos que nunca nos casaríamos, yo claudiqué.
En esa época, pese a que aún no había correos electrónicos ni servicio de larga distancia casi gratuito, como ahora, seguimos siendo amigas aunque pasaran meses sin saber una de la otra. Su llamada por mi cumpleaños llegaba sin fallar y a ella la mía, excepto una vez que aún me echa en cara.Cuando nos juntábamos los temas no se agotaban. Había que contarse la vida entera. Acontecimientos de años. Ella se casó más de una vez, llegaron dos princesas a la casa, y aunque las obras literarias seguían durmiendo en la cabecera de su cama, el sustento le llegó por otro lado, por los números. No tenía idea de lo hábil que era para los negocios hasta que la vi trabajando. Una mezcla rara, me dije: una poeta que sabe sumar.
Lo mejor fue que los números no lograron acallar los gritos de inspiración que siguieron naciendo en su mente creadora. Continuó escribiendo y cuando el año pasado preparó, con lujo de detalles, la puesta en circulación en Nueva York de mi libro “Cosas de Duendes”, su propia obra poética ya era un embrión.Hoy ese libro, parido por una mujer particular, diferente, fiel a sí misma, será puesto en circulación en el marco de la XV Feria Internacional del Libro.
Lourdes es una de las escritoras de la diáspora invitada este año.Hoy, a las cuatro de la tarde, en el Museo de Arte Moderno, si Dios lo permite, estaré junto a la compañera que caminó a mi lado en la locura de la juventud y que, pese a los años, no me ha soltado la mano. Su obra se llama “En la soledad de mi cama”, un título que surgió durante una de esas largas conversaciones nuestras que a veces interrumpe mi hijo Jorgito para rogarme que le diga adiós a Lourdes y nos vayamos a dormir.

La Vida  27 Abril 2012
Alicia Estevez
periodista y directora del www.listindiario.com

Sunday, July 10, 2011

Hoy te recuerdo

  
De izquierda a derecha Alicia Estévez, Yo, embarazada de mi hijo Ray, Carlos Goico y una amiga de él, de la cual no recuerdo su nombre. 1990.
Recuerdo nuestras conversaciones en "La Cafetera Colonial" de la calle el Conde, donde nos reuníamos con nuestro grupo de amigos. Hablábamos de arte, música, filosofía, del amor, de tantas cosas. Al principio se me hacía difícil entender por qué Carlos prefería vivir en el hospital psiquiátrico del KM 28 de la autopista Duarte, a quedarse entre nosotros. Le ofrecí decenas de veces el buscarle un lugar donde vivir "entre la gente civilizada" siempre la misma negativa de parte de él.... "No Lourdes, allá yo me siento bien, tengo espacio, silencio para poder pintar, además los doctores me quieren y tengo asegurados cinco días de comida". Cinco días en los cuales Carlos no tendría que preocuparse por la supervivencia, ya el resto era otra historia.
Él vivía en ese hospital psiquiátrico, de lunes a viernes; los viernes por la tarde llegaba a la Zona Colonial y ahí empezaba nuestra jornada. Tomar café en la Cafetera Colonial, mas tarde salir a caminar, a veces hasta la madrugada y conversar, conversar, conversar. En esa época se podía caminar de madrugada por la Zona, sin que fueras víctima de asalto. También podíamos ir a alguna fiesta de amigos comunes, ir al cine, o quedarnos en algún bar... Podíamos ir a mi casa a inventar un cocinao. Una vez, Carlos me cocinó unos espaguetis con azúcar, supuestamente era una salsa especial que el sabia preparar. En esos casos, aprovechaba y se daba una ducha.

En esa época Carlos no tomaba alcohol, a lo más lejos que llegaba era a Sangría. Nosotros no, nosotros bebíamos, RON, vino, cervezas... Claro y no faltaban nuestros inseparables compañeros: Los cigarrillos. En esa época era yo una fumadora empedernida, como él y compartíamos ese vicio con mucho gusto. Creo que en nuestro grupo solo fumábamos él y yo, no recuerdo si los demás lo hacían. De  quien sí recuerdo que nunca lo hizo fue mi amiga: La compañera Alicia Estévez (Inocencia para mí y su familia).

Recuerdo nuestras largas caminatas por El malecón también. Otras veces, él subía de la calle El Conde conmigo hasta la Duarte con Paris, donde yo tomaba un carro para aquel lado, (vivía en ese entonces en Sabana Pérdida), y Carlos se despedía de mi, iría en búsqueda de algún joven que le diera su amor, a cambio de unas cuantas monedas.

El periodista dominicano José Rafael Sosa dice en ocasión de la partida de Carlos en su blog: "Carlos Goico fue uno de los grandes artistas dominicanos, que no se asimiló al "stablisment" del mercadeo de la plástica.

Su talento indudable, marca la plástica dominicana. Pero no tenía glamour y perdió, por ser pobre, sus relaciones primarias con el ambiente culto".  En realidad a Carlos le interesaba un pepino, el glamour, la gente culta, con dinero. Él trataba y amaba a sus amigos por lo que eran, no porque le pudieran comprar un cuadro. Recuerdo que me ofrecí como voluntaria Relacionadora Pública, así como también un arquitecto amigo de Carlos, a representarlo, tratar de vender su imagen, su arte, introducirlo a ese medio culto, y Carlos asistió, creo solo a una o dos reuniones, no le interesaba el tema. Carlos fue libre y murió libre, quizás solo prisionero de sus propios sueños y deseos.

El era un ser de otro planeta que salió una tarde a pasear, se perdió y cayo aquí, estuvo durante toda su estancia tratando de encontrar el regreso a su hogar. Él venia de un mundo mágico el cual nosotros no entendíamos. 

Hoy 10 de Julio del 2011 a dos años de tu partida  te recuerdo querido amigo del alma, querido compañero de madrugadas inolvidables.

La mujer desnuda: El poema desnudo, por Odalís G. Pérez

Odalís G. Pérez El poema desnudo tiene su origen en la palabra desnuda y en el cuerpo verbal desnudo, acentuado en el lirismo que d...